TPF: OtroMundo

Así, sin avisar ni nada y sin pasar por los nueve meses preceptivos, ha nacido The Project Freak: OtroMundo, el blog alternativo a este en que el autor, lejos de desbarrar con absurdeces como las que solía escribir antaño (no creo que a nadie se le haya escapado que hace más de dos meses que aquí no se mueve ni el aire), se dedica a dejar constancia de las historias, relatos y cuentos cortos que escribe cuando le apetece escribir y no son tonterías que intentan ser graciosas.

No digo más, simplemente, si os interesa a los que érais habituales de aquí, sólo tenéis que seguir el enlace y entrar literalmente en OtroMundo. Es de recibo advertir que lo que allí iré dejando no tiene absolutamente nada que ver con lo que hayáis podido leer aquí, ni por forma ni por tema, e incluso algunas personas han dudado que sea la misma mano la que escribe aquello y esto.

Entrad bajo vuestra propia responsabilidad. Jo jo jo.

Se busca bastón barato

Ayer fue la revisión del traumatólogo que dije ayer. Y ya me queda claro que no voy a hacer mucho más deporte en mi vida. Supongo que cuando me ha dado la noticia, si no se me hubiera quedado la mente en blanco, le habría preguntado eso de “podré volver a tocar el piano?”, pero tampoco sé si habría estado con muchos ánimos.

Ahora con menos coñas que ayer, muchos sabrán, sobre todo los que me tratan en persona, que tengo las rodillas hechas una mierda. Lo que no sabía era hasta qué punto. Después de unos meses de aparente mejoría, por lo visto tengo bien la rótula, pero los cartílagos hechos puré y bastante sin remedio. Tengo que hacerme una resonancia, que además costará una pasta y no es que tenga yo mucho dinero ahora, y un tratamiento de reforzadores del cartílago de choque, a ver si se puede evitar que el problema me llegue al hueso. Si no funciona, el traumatólogo me ha dicho que habrá que ver, pero que las opciones no son especialmente esperanzadoras: se podría intentar algo con cirugía, pero puede que igualmente termine cojeando.

Al final resultará que el cabrón que me dejó por perdido el verano pasado tendrá razón y llegaré a los 30 con bastón.

En fin, no me deseeis suerte, que con la negra que tengo en el tema de la rodilla, es desperdiciarla tontamente.

Actualización

Pues sí, resultaba ser la intentona de inocentada, para variar basada en hechos reales. Sin embargo, y respondiendo a eso del “pre-post” que dice Ginés, diré que la entrada anterior es completamente cierta y el post de la inocentada es sólo una exageración. Fui al trauma y parece que detectó una pequeña lesión (para nada grave) en el cartílago de la rodilla, uno más de los problemillas que tengo en ella.

O sea, inocentada sí, pero basada en hechos reales. Jajaja.

Tengo dos patas, de momento

Porque desde pequeñito mi control sobre los miembros motrices inferiores (nótese como no hago referencia alguna al que no es motriz, que se mueve pero no para desplazarse, o sí se desplaza… mira, ya no lo se, tanta historia para no nombras la churra y al final la nombro igual) me ha hecho ganar adeptos entre los traumatólogos de medio mundo.

No ha sido cosa baladí, que cuando no me cascaba en medio del campo, es porque me ocurría alguna incidencia con las pruebas para ver cómo de descogorciadas las tenía, o me acordaba de medio santoral al ver las cosas que me pasan y lo viejuno que estoy.

Y hoy, por enésima vez y decidido a que me vuelvan a sangrar la cartera para decirme lo genial que estoy, por mucho que yo vea las estrellas como se me ocurra bajar un bordillo de un salto, voy al traumatólogo (que no sé ya si es porque se encarga de los traumas o porque cada vez que voy me traumatiza más) a que me cuenten una de chinos nueva, que las de vaqueros ya me las sé.

Deséenme suerte.

PD: Este post es un refrito de otros más antiguos que harían ustedes bien en leer o releer, al estilo de las series americanas, que en cada temporada te hacen un retapadillo de las escenas buenas de toda la serie. Arriericos somos.

¿Locura? ¡Esto… es… Navidad!

Como todos los años, ha llegado el momento. Como todos los años, se gesta en el interior de la mente más enferma después del primo rarito de Ed Gein la felicitación de Navidad que anualmente provoca grititos de admiración (en voz baja, para que no se note la cantidad de sonados que hay en el mundo) y alaridos de estupor, pavor, horror y todas las cosas chungas que puedan acabar en -or (esas ya en más volumen, como suele ocurrir en las películas de terror).

Si en años anteriores la cosa ha ido siendo en una escalada de terror para el gordo de rojo, este año puede acabar con una batalla de proporciones épicas… No digo más. En los próximos días, los elegidos recibirán en su correo las típicas Aberrofelicitaciones de Navidad de AOH. Los demás podrán verla pasado un tiempo aquí, donde están ya las de años anteriores (pero cuidado, que yo no me hago cargo de desgracias personales al verlas).