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Arenga militar

Soldados.

Lucháis valerosa pero inútilmente, no sois capaces de conseguir vuestros objetivos en la batalla. Probablemente no os deis cuenta de que es tan sencillo como luchar más y más; si en ocho horas de lucha diaria no sois capaces de conseguir un objetivo, luchad diez, si diez no son suficientes, luchad doce. Las horas son lo único que importa. Luchad, luchad, luchad.

Sé que cuando empiece una nueva batalla no conseguiréis los objetivos, lo he visto antes y sé que no va a cambiar. Porque no lucháis lo suficiente. Algunos de vosotros diréis que necesitáis material, municiones, mejor equipo y unos mandos que os motiven más; pero yo os digo que lo único que importa es que luchéis más tiempo. Al enemigo se le acabarán las balas antes que a nosotros los soldados si lucháis las suficientes horas. Sin descansos, sin la menor de las distracciones. Seguramente también pensaréis que es imposible luchar durante doce horas o más de forma continuada, pero yo os digo (aunque nunca lo haya hecho) que es posible y que debéis hacerlo, aunque después de la mitad seáis incapaces de levantar siquiera la vista del suelo.

Descansar es inútil, los días de permiso son inútiles, tenéis una batalla que ganar y unos objetivos que cumplir a cualquier precio. Olvidad todo lo demás: sólo tenéis un destino en la vida y es seguir luchando ante cualquier situación y con cualquier carencia. Si a los rusos les funcionó en Stalingrado aquí también funcionará. El precio a nivel humano es irrelevante, cualquier sacrificio es admisible: vuestros amigos, vuestras aficiones… distracciones innecesarias que sólo os apartan del buen camino con el que conseguir una parte de vuestros objetivos. Porque sé que no los conseguiréis todos, no lucháis suficiente. Nunca lo hacéis.

Por eso, aunque tener un entrenamiento adicional siempre es interesante, podéis alegraros de que ya no os vayan a admitir en él, porque así podréis seguir centrándoos en lo único que importa en vuestra vida: luchar para conseguir parte de los objetivos de la batalla.

Recordad que sólo os quedan cinco objetivos. Por eso es mejor no recibir de momento el entrenamiento adicional, porque lo podréis hacer con mayor comodidad cuando ya sólo os queden dos o tres objetivos, en la siguiente batalla. Porque sé que luchar doce horas al día seguirá siendo insuficiente para vosotros y seguiréis fallando en los objetivos, porque siempre ha sido así y sé que siempre lo será, por eso no confío que consigáis todos los objetivos que quedan y harán falta más batallas y más horas de lucha.

PD: Si se elimina el plural, se cambian soldados por «hijo», batalla por «año de carrera», el verbo luchar por «estudiar», material, municiones y mejor equipo por tranquilidad, relax y motivación, y entrenamiento adicional por «curso de la Escuela Oficial de Idiomas», el texto tiene un significado mucho más cercano a la vida real, y ya de paso confirma que algunas madres jamás fueron grandes oficiales del ejército en vidas anteriores.

Un meme más

Tiempo hacía que nadie me pasaba un meme (conocido por todos es que quienes me los pasan acaban en el fondo de un puerto cualquiera con unos zapatos de cemento, así que como mínimo nadie repite), y que normalmente paso tres pueblos de ellos, pero como este verano el blog no ha dado más de sí, le haré caso a Bego y voy a contestar unas preguntitas.

¿Cuánto tiempo llevas blogueando?

En la encarnación actual del blog, desde el 1 de enero de 2005. Sin embargo, antes de que este blog se convirtiera en lo que es ahora y cuando todavía estaba dedicado a las frikadas de alto nivel (o no tan alto) llevaba ya un tiempo, concretamente desde el 13 de julio de 2003. Eso significa que llevo blogueando cuatro años y dos meses menos dos días. ‘Amos, casi ná.

El TPF original
El diseño original del TPF

¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs y te animaste a participar?

Pues resulta que yo tengo un amiguete que tenía una cosa rara que él decía que era un blog (yo decía que era una pastelada que podría matar a un diabético con sólo leer una entrada). Y como yo en esa época tenía intención de resucitar una vieja página mía sobre frikismos, pues le dí formato de blog (es que yo no tengo lo que hay que tener para escribir con tantísimo azucar como él).

Dime cinco blogs que sigas a diario o con mucha frecuencia.

En teoría, todos los de mi lista de blogroll y muchos otros que por pereza no he añadido. Sin embargo hace bastante tiempo que igual que apenas escribo en este blog, apenas leo ninguno con regularidad. Ahora mismo leo posts sueltos aquí y allá sólamente y muy de vez en cuando.

¿Eres lector anónimo de algún blog?

Sí, de muchos. Teniendo en cuenta que actualmente leo poco y comento menos, se podría decir que de la inmensa mayoría, sin embargo hay bastantes blogs que me divierte leerlos y tal, pero en que jamás he dejado ningún comentario, simplemente porque no se me ocurre nada inteligente que decir para aportar al tema.

¿Algunos autores que te despierten especial simpatía?

Todos los que conozco en persona (siempre he tenido mucha o muchísima suerte con las personas que he podido conocer desde internet) y todos los que si no conozco en persona es porque no he tenido oportunidad. Demasiados nombres para poner aquí en realidad, aunque estoy seguro que todas esas personas tendrán claro quienes son (puede que algunos duden o no se les pase por la cabeza, pero también).

¿Con que cinco blogueros te irías de borrachera?

Teniendo en cuenta lo duro que soy yo para las borracheras, con los cinco que mejor pujen por ello. Por supuesto la subasta de la borrachera se hará a sobre cerrado y sin devolución.

¿Con que cincuenta blogueros pasarías una noche de locura sexual?

(Nótese que dejo lo de «blogueros» por fidelidad a la pregunta original, pero que como soy hetero me limitaré a las féminas.) Me temo que vuelven a ser demasiados nombres para ponerlas todas, sería demasiado trabajoso poner los nombres de las quinientas aquí y más trabajoso aun hacerlo, porque conseguirlo ya sería titánico (tendría que mentir mucho e ir buscando enfermedades terminales y matando familiares…).

O con la que se deje.

¿Estas satisfecho con tu blog?

Sí, mucho. A pesar de que en los últimos tiempos por motivos ajenos a la empresa he escrito más bien poco, mi blog me ha dado muchas satisfacciones y he conocido gente realmente cojonuda e imprescindible en mi vida (y para comprender ésta).

El diseño no me parece espantosamente horrible tampoco, y creo que al menos le da un aire característico, aunque no descarto remodelarlo en un futuro lejano. Lo único que lamento es no poder mantener un ritmo adecuado de actualizaciones y la calidad de los mismos.

Elige entre tres y cinco blogueros para que contesten a estas preguntas en sus blogs:

Como casi siempre, este meme muere aquí y no voy a torturar a nadie para que lo haga, sin embargo si hay algún masoquista entre los lectores puede hacerlo a su bola (eso sí, que lo avise para que vayamos a echarnos unas risas).

Envidia cochina

Conocido por muchos nombres, la mayoría dichos en voz baja, cautelosamente y siempre con la idea en la mente de estar tentando a la suerte al decirlo, el vehículo conocido como el Rhino de la Compañía de la Muerte, el engendro mecánico del diablo, la muerte sobre ruedas, la doncella de hierro con motor 1400, el ataúd móvil, la lanzadera espacial Renault y unos cuantos más, a cada cual más esperpéntico, pero que carecen por completo de fundamento.

La envidia, que es muy mala.

El vehículo de la fotografía, cuyo nombre no deja de ser mi coche, no es otra cosa en realidad que la perfecta expresión de la ingeniería francesa, una máquina de precisión micrométrica, el máximo exponente de seguridad en una carretera, la perfecta relación de peso, potencia y agarre. ¡El Stradivarius de la autopista! Visto como conduzco, sólo esas virtudes son capaces de explicar por qué no me he matado todavía.

Es cierto, es ya un abuelete de la carretera, algo así como un incunable de la mecánica. Pero como se suele decir en ingeniería (por cierto que ando ya de exámenes, pero lo llevo bien, de verdad… ¿Alguien me deja una pistola?), si algo funciona no hay que tocarlo. Como coche antigüillo que es, tiene unos poquitos achaques:

Renault 11 Turbo guay de la muerte

  • El maletero cierra a ratos y a ratos abre (aunque en realidad es un sofisticadísimo sistema de apertura retardada como el de los bancos, ningún ladrón podría saber nunca cuándo puede abrirlo).
  • El cierre centralizado sólo funciona en la puerta del conductor, pero ahí funciona de escándalo.
  • La ventanilla del acompañante sube a una velocidad relativista, de hecho sube tan rápido que invierte el proceso y baja antes de que te des cuenta para volver a subir. Esto ocurre como mil millones de veces en un segundo, con lo que en realidad parece que está siempre en la misma posición o un poco más arriba, dando la falsa impresión de subir muy lentamente. Esto ha hecho que se gane el mundialmente conocido sobrenombre de “la ventanilla del suspense”, porque si de la velocidad de subida de la ventanilla depende que te coma el zombie, te come.
  • La palanca del cambio a veces se descuelga y se cae a la carretera. Pero que nadie crea que es un fallo, es un método infalible para que al caer, un hipotético coche perseguidor patine sobre la palanca en el suelo y se estrelle, dejando una vía de escape libre para mi coche. Algo así como las manchas de aceite o los clavos del coche de James Bond, pero en garrulo. Nota: es preferible usar esa técnica cuando no vayas pasado de tercera, que si no luego es jodido parar a recoger la palanca y tener buena forma física, por si para recogerla tienes que esquivar otros coches que pasan.
  • El radiocasete tiene un sistema antirrobo propio de naturaleza prácticamente única, basada en la prueba del carbono 14. Cualquiera que lo robe y le hace la prueba podrá comprobar que originalmente había pertenecido al primer novio de Marujita Díaz, un primo carnal de Nefertiti.
  • El turbo, porque tiene turbo, pega unos característicos soplidos al funcionar que más de una vez ha sido confundido con una ambulancia. Otra cosa que en realidad no es lo que parece, puesto que se trata de un complejísimo sistema de ocultación diseñado por el ejército americano para hacer pasar misiles intercontinentales por gorriones asmáticos, y yo adapté el diseño, claro.
  • El coche tiene una capa de productos externos de aproximadamente 25mm de espesor. La mayoría de la gente piensa que es mierda y bichos aplastados, pero es una capa antifricción para proteger la pintura y los cristales (la total opacidad de esa capa que me obliga a conducir con la cabeza fuera del coche, a lo Ace Ventura, es algo en lo que estoy trabajando).
  • No tiene pito. Pero no importa, porque tocar el pito es cosa de mariquitas y pajillerosos.

Hay varias leyendas urbanas en torno a mi coche, aunque en realidad son solamente eso, leyendas urbanas y carecen de cualquier origen real.

  • Que mi coche no gira: pivota. Mentira, mi coche tiene una dirección completamente funcional exactamente igual que cualquier otro coche. Es sólo que yo no la uso.
  • Que todo aquel que sube a mi coche firma una declaración donde no me hace responsable de cualquier daño o perjuicio que pueda ocasionarle. Completamente falso, las hojas están debajo del asiento del copiloto y sólo hay que firmarlas, con lo que no tiene nada de leyenda.
  • Que una vez yo lavé el coche. Eso es completamente falso, lavar mi coche destruiría el delicado ecosistema que mi coche mantiene y la plantación de pimientos que hay en el asiento trasero.

Como se puede ver, casi todo son mentiras orquestadas por envidiosos que quieren hacer creer que mi coche es algo horrible, cuando en realidad se trata de un ejemplo de perfección y civismo.

Cosas que pasan y se piensan

Hoy es uno de esos días que si lo miras con frialdad se pueden calificar como una mierda, pero si lo miras con un poco de sentido del humor absurdo, cambia radicalmente.

Empecé levantándome con el pie derecho y luego con el pie izquierdo, por eso de empezar bien el día, con tan buena pata de que al levantarme me he hecho daño en las dos rodillas; juro que no soy un dibujo animado pero los lagrimones que me han caído bien podrían haber sido un calco de las cataratas del Niágara, al más puro estilo japonés. Un apretar los dientes que me ha crujido hasta el codo del esfuerzo. Un colorcillo más majo que me ha cogido la cara, así como de helado de mora… Y luego unos andares más simpáticos. ¿Habéis probado a cojear de las dos piernas a la vez? Para que os hagáis una idea, si cogéis un pingüino emperador, le hacéis beber dos litros de whisky de garrafón y lo lanzáis por una pendiente empapada en aceite con un misil sidewinder en el culo, eso debe ser lo más parecido a mí mismo intentando bajar las escaleras de casa.

Cuando he vuelto a tener piernas, he descubierto otro achaque.

Y es que, estimadísimos lectores, desde que me descubrí la novena cana (sólo por delante, que por detrás no me veo, pero miedo me da…), me salen achaques por todos lados. Lo de hacerse viejo es una puñeta, ya me veo yo con la gota, la ciática, el parkinson (al menos eso me dará una excusa para lo de mear “dentro” de la taza), y mil etcéteras al respecto.

Bueno, el caso es que entonces noto un dolor punzante en el abdomen, junto con sentirlo hinchado y endurecido (he dicho el abdomen, por si alguien esperaba algún chiste eroticofestivo al respecto), y pienso para mis adentros que menuda alegría, que hace mil años que no me baja la regla y que ya andaba preocupado por si por ver porno uno puede quedarse embarazado. Pero después he pensado que es difícil que eso ocurriera, porque los niños vienen cuando uno se casa, y nunca veo las porno hasta el final; después que por cuestiones biológicas no me puede bajar la regla. Así que he tomado dos determinaciones: primero fundar una asociación pro-periodo en los hombres, porque la igualdad no se acaba en el sueldo, y después tomar más fibra.

Lo que se puede y lo que no se puede hacer

Espacio patrocinado por British Petroleum.

No vamos a caer en decir la barbaridad de que la culpa es de los padres que las visten como putas, porque de entrada suele ser la excusa de los mindunguis y para seguir no es una situación que se pudiera aplicar en este caso. No creo que el padre tuviera mucho que ver con la vestimenta de su hija a estas alturas de la vida.

Ponerse una mini minifalda es algo que suele ser motivo de alegría y alboroto por parte de los hombres (o de partes de los hombres, todo puede ser), y es que aunque no se suele llegar a ver nada, el asomar del muslamen y el llegar a adivinar el principio del pandero es causa más que suficiente para alegrársele a uno la mañana (o la tarde).

Ella llegó así al trabajo, con un top escotado y con el ombligo al aire, como cientos de miles de adolescentes, y con una microfalda de esas que no sabes si debajo del cinturón hay tela. Los muslos (y casi el chirri) al aire, enseñando el principio de los cachetes con unas braguitas negras que habrían vuelto locos a muchos. Sólo había un pequeño detalle, uno pequeñísimo, que hacía palidecer la estampa final.

Si es que somos simples de recibo, y una miajica de piel al descubierto nos levanta el ánimo por muy puteados que estemos en el trabajo… normalmente.

Y es que, señoras, señoritas y caballeros: hay un momento en la vida para todo, y aunque se diga que querer es poder, hay que tener en cuenta muchas cosas antes de hacer algo. Y la verdad es que hay que ser de una pasta especial para ponerse un top escotado y una falda cinturón de esas que dejan poco a la imaginación… cuando tu DNI dice que naciste el 25 de marzo de 1934.